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Más que un deporte, Monopolio del deporte Por Stefany Bolaños La centralización del poder en pocas manos ha tenido terribles resultados a lo largo de la historia. En el ámbito político pueden mencionarse las actuales situaciones de Cuba, y más recientemente Venezuela. Cuando lo público llega a adquirir más importancia que lo privado, las consideraciones pasan a un marco de intereses puramente personales e individuales y los resultados a largo plazo son desastrosos. A mi parecer, la única forma de frenar la corrupción en los gobiernos, es otorgándoles menos poder. Esta columna no tiene intenciones de carácter político, ni pretendo que sea una lección de Economía, pero decidí comenzar así para metaforizar lo que sucede en el deporte. Cuando las Federaciones y Asociaciones concentran el poder, los deportistas, de una forma aparentemente imperceptible, dejan de tener protagonismo y quedan al margen de las instrucciones de los dirigentes. Es en estos casos cuando se dan sospechosas fugas de dinero, viajes de fogueo cancelados “por falta de recursos”, el descuido de las instalaciones, la falta de apoyo a los deportistas, y la tan usual indiferencia por parte de los directivos que luego no se explican por qué los resultados de los atletas no son satisfactorios. Hay, sin embargo, claros ejemplos de los resultados que han tenido los atletas que han decidido inteligentemente desligarse de la total dependencia de sus Federaciones, y buscar oportunidades por su lado; deportistas que buscan más de lo que les da su Federación (que en muchas oportunidades es prácticamente nada), y que posteriormente trascienden con sus propios medios. Tal es el caso de María José Orellana y Lourdes Ramírez, por ejemplo, quienes desde un principio han buscado su propio patrocinio para los campeonatos de Voleibol de Playa y que han logrado escalar posiciones en los rankings internacionales debido a la dedicación y el tiempo que han invertido en ser mejores (independientemente de lo que les diera o no la Federación). De igual forma pueden mencionarse Cheili González en karate; Gisela Morales, en Natación; Julen Urigüen, en Tenis, José Pablo Rolz, en Golf y muchísimos otros deportistas que han preferido alejarse de los sistemas corruptos que a veces presentan sus Federaciones para no quedarse rezagados, y buscar poner en alto el nombre de su país. El deporte no puede seguir siendo un monopolio de intereses. Los deportistas tenemos que levantarnos y hablar. No podemos esperar que las Federaciones resuelvan nuestros problemas porque sería como esperar que el Gobierno elimine la violencia. Tenemos que actuar por nuestros propios medios; buscar patrocinios, estar informados de las competencias internacionales para considerar participar, buscar trascender aunque no se cuente con el apoyo de los que “tienen más poder”, y sobre todo, no quedarse de brazos cruzados ante los sistemas retorcidos que solo velan por sus intereses individuales. Nosotros somos los deportistas. Nosotros somos los que entrenamos hasta el cansancio, los que nos esforzamos diariamente, los que competimos por nuestro país. No podemos dejar que nuestras metas y sueños se vean frustrados por no contar con apoyo. Los directivos, en vez de obstaculizar nuestro desempeño en el deporte, se supone que deberían facilitarlo; y si no están dispuestos a hacerlo, es momento de que actuemos. |
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