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OPINION: Nos Sobra Corazón
Por Stefany Bolaños Alguna vez leí en alguna parte que sin una gran decepción no se aprecian las victorias; por hoy puedo decir que es cierto. Desde principios de este año sabíamos que teníamos un reto; el Centroamericano Mayor de Voleibol. Aunque al comienzo fueron pocas las que llegaban sin falta a los entrenos, con el tiempo se responsabilizaron la mayoría y comenzamos a conformar un buen equipo. Fue un largo proceso acompañado para muchas de lágrimas, risas, discusiones, cansancio y muchos retos personales. Pero al final, esta experiencia nos dejó a todas una lección. Una lección que cada quien aprendió de forma diferente, pero que seguro recordaremos de aquí en adelante; soñar, luchar y perseverar. Participar en un deporte colectivo no es tan fácil como parece, pero después de tanto entrenar llegamos a un punto en el que no nos preocupaba hacer las cosas bien por nosotras, nos preocupaba hacerlo bien por el equipo. Por Guatemala. Fue en ese momento, cuando dejamos a un lado los intereses personales, cuando comenzamos a ser campeonas. Como en la vida, este deporte es un trabajo en conjunto, muchas aprendimos a decir lo que pensamos sin miedo a ser juzgadas. Aprendimos a levantarnos cuando caemos, y aprendimos a ordenar prioridades y a luchar contra las desveladas para cumplir con nuestras diversas responsabilidades. También aprendimos a aprender; a tomar consejos y ponerlos en práctica. Aprendimos que las motivaciones no siempre se encuentran en las cosas materiales (porque nosotras nos recibimos ninguna de esas), aprendimos a buscar las motivaciones en nuestro corazón. Fue en este campeonato cuando recordé porqué me gusta este deporte y porqué nos importa tanto. Porque por un momento se dejan a un lado las preocupaciones y nos entregamos todas a un solo objetivo: ganar. Dejar el corazón en la cancha tras cada punto, y mantenernos impulsadas por una sola actitud: coraje. Trabajar en equipo es celebrar el punto que hizo tu compañera como si lo hubieses hecho tú. Es ponerse igual de nerviosa estando fuera o dentro de la cancha (como titular, o como jugadora de cambio). Es olvidar que no somos 6 o 12 las que estamos jugando; solo es un equipo. Es Guatemala. Lo mejor del triunfo fue disfrutarlo con la medalla de oro colgando del cuello y escuchar la letra de nuestro himno nacional. Probablemente es una de las experiencias que más llena a una atleta. No hay como sentir ese orgullo tan grande por nuestro país. Independientemente de los recursos que tenemos como deportistas o de los que no tenemos, sabemos que sí hay algo que tenemos para entregar: nos sobra corazón. Felicitaciones a la Selección Mayor de Voleibol Femenina con su buen papel en la primera fase Mundialista realizada en Nicaragua este mes de Diciembre. Felicitaciones a las que aunque no fueron al torneo, conformaron parte de este equipo desde un principio y aportaron desde el primer día su entusiasmo, esfuerzo y apoyo. Felicitaciones a las que obtuvieron premios individuales, en el caso de Blanca Recinos Ocaña, Diana Arias y Rut Gómez. Creo que después de todo, la frase al principio de esta editorial es cierta; “Sin una gran decepción no se aprecian las victorias”. A veces vale la pena caerse para aprender a levantarse y hacerlo mejor. |
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