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EDITORIAL
6 de agosto de 2007
Cuando un atleta tiene resultados positivos en el deporte que practica,
es importante que este sea reconocido, pero también hay que reconocer
el trabajo de el o los entrenadores que forman parte de esos resultados
positivos.
Si tomamos en cuenta que el contacto con el deporte se inicia a temprana
edad, es muy importante la labor de ese entrenador que tuvo a su cargo
enseñarle al atleta a practicar un deporte y mejorarlo; ya que no solo
se está formando como deportista, sino también como persona en plena edad
de crecimiento. Y aun más importante, entrenadores con la preparación
para dirigir en eventos internacionales.
Por ello es de suma importancia que el entrenador tenga preparación adicional,
como relaciones humanas, disciplina, nutrición, medicina y psicología,
etc. porque en el momento de competir, el entrenador puede motivar o desmotivar
a un joven; apoyarlo, aunque en el momento de competir los resultados
no sean los deseados , ya que esto puede marcar la diferencia entre que
se retire o siga practicando el deporte.
Durante la participación de eventos clasificatorios y eventos internacionales
en los que atletas jóvenes se someten a presión, es cuando la labor del
entrenador es vital, y si fuera necesario, contar con un psicólogo especialista
en deportes para formar parte de un equipo de trabajo con el entrenador
y apoyar a nuestros representantes.
La labor del entrenador es bastante compleja porque debe dejar por un
lado sus intereses y preferencias personales, para dar paso a decisiones
difíciles que pueden poner en riesgo la competencia, e incluso su propio
empleo. Con esto, felicitamos a todos los entrenadores que dedican muchas
horas de trabajo para conseguir resultados positivos. Y estos resultados
positivos no son únicamente medallas o primeros lugares, sino jóvenes
motivados, sanos, disciplinados, aplicados y comprometidos con el deporte
que practican. Y exhortamos a todos los entrenadores a que continúen capacitándose.
Derechos: Rodolfo Andreu
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